Hoy queremos hablarte de la expresión “vender en corto”, cuyo significado quizás no todo el mundo tiene claro. ¿Qué tenemos que saber sobre esto?

Primero, en qué consiste. Pero además, te doy toda la información para que sepas cómo operar en corto, qué ventajas podemos obtener y en qué mercados podemos llevarlo a cabo.

¿Qué es vender en corto?

Si queremos definir la venta en corto de acciones, la forma más sencilla sería “negociar el precio de un activo hacia una tendencia negativa o bajista”. El trader tiene información que le hace pensar que el mercado bajará, por lo que para obtener beneficios de la ocasión se colocará en posiciones de venta.

Como veremos más adelante, no se trata de acciones en propiedad, sino una suerte de “acciones prestadas” (a través de CFDs que veremos después). De esta forma, abriremos la operación vendiendo estas acciones; para recomprarlas más tarde a un precio menor. Esto nos hará obtener la diferencia como beneficio.

Lo habitual es, cuando se complete la operación, devolver las acciones al broker que nos las prestó, y ahí encontramos el beneficio. Eso sí, habitualmente encontraremos algunos costes, como comisiones, que reducirán un poco nuestras ganancias.

Ventajas y desventajas de vender acciones a corto

Cuando operamos con acciones en corto podemos encontrarnos con ventajas interesantes que muchos inversores principiantes y experimentados aprovechan:

  • Cuando nos disponemos a vender acciones en corto, los usuarios tenemos acceso a herramientas que de otra forma no tendríamos. Podremos mejorar nuestra cuenta a través del descenso del valor de un activo, aun sin ser de nuestra propiedad.
  • Nos permite aprovechar una situación a priori negativa, cuando los mercados están bajando.
  • Al igual que en las operaciones alcistas (en largo), podremos hacer uso del apalancamiento y conseguir posiciones mayores a nuestro capital disponible.
  • Además, la venta en corto nos permitirá supervisar nuestra inversión con varias órdenes de mercado, minimizando así los riesgos y reduciendo costes.

Cómo funciona la venta en corto

Cuando nos decidimos a vender a corto, una de las principales preguntas que se nos viene a la cabeza es: ¿cómo podemos vender algo que no nos pertenece?

A través de las CFDs, podremos operar y trabajar con el valor de los activos sin necesidad de tener en nuestra posesión acciones de ese bien. Lo habitual es firmar un Contrato por Diferencia (CFD) sobre unas acciones con la idea de que esas acciones tendrán un precio más bajo en el futuro. Cuando cerremos ese contrato, el precio final nos marcará si conseguimos beneficios (si es más bajo que el precio inicial) o pérdidas (si es más alto).

También hay gastos derivados de la transacción según con el broker o la plataforma que trabajemos, por lo que debemos tenerlo en cuenta para no perder dinero.

Debemos tener claro que las ganancias potenciales de estas operaciones están limitadas, ya que el precio de la acción nos marcará hasta dónde podrá bajar. Sin embargo, las pérdidas potenciales no tienen límites en la teoría; de ahí la importancia de utilizar los niveles de stop-loss de manera adecuada en el caso de que el mercado se mueva en un sentido diferente al que esperábamos.

Dónde operar en corto

Hay muchos lugares donde llevar a cabo ventas a corto, según los activos con los que queramos trabajar. Por ejemplo, hablaríamos de:

  • CFDs en ForEx
  • CFDs sobre bonos
  • CFDs sobre materias primas
  • CFDs sobre índices
  • CFDs sobre acciones

Ejemplo de ventas a corto

Partimos de una situación ficticia en la que un trader inicia una operación de venta en corto de 50 acciones de la compañía Netflix por un precio de 10€ por acción. Después de un periodo de tiempo, las acciones bajan hasta los 7€; por lo que el trader cierra la operación (volviendo a “comprar” esas acciones). El beneficio, en este caso, sería de (10 - 7) x 50 = 150€; a lo que después debemos restar comisiones o intereses.

Pongamos ahora el caso contrario, en el que las acciones aumentasen su valor. Si, por ejemplo, las acciones de Netflix llegaran a los 25€ por acción al momento del cierre, el resultado sería el siguiente: (10 - 25) x 50 = -750€. A estas pérdidas también habría que añadirle los intereses y comisiones igualmente.

Si te fijas, en este caso (con números ficticios pero factibles), las pérdidas son más altas que el total del capital invertido. Este es el mayor riesgo de las ventas a corto: una pérdida ilimitada en la teoría. Al no haber un límite superior teórico que pueda alcanzar el precio de las acciones, la pérdida de esta estrategia también es teóricamente infinita. Por suerte, existen herramientas que ayudan a los operadores a minimizar las pérdidas.

Como habrás visto, vender en corto es una operación más que habitual entre profesionales y amateurs, aunque también conlleva algunos riesgos (como cualquier otra operación).

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