¿Te gustaría saber todo acerca de la bolsa de valores y cómo funciona para sacarle rendimiento?

Hoy queremos llevar a cabo una pequeña aproximación para que empieces a entender algunos conceptos básicos. Ten en cuenta que, en la bolsa de valores, se ponen en contacto tanto empresas que buscan financiación como ahorradores (ya sean individuos o sociedades) que tratan de obtener rentabilidad de sus ahorros.

Qué es la bolsa de valores

La bolsa de valores, por definición, es un mercado (físico o virtual) donde se encuentran demandantes y oferentes de capital que realizan transacciones por medio de agentes autorizados.

Lo que comúnmente conocemos como “la bolsa” nos permite negociar tanto con acciones (renta variable) como con deuda (renta fija). Aunque lo más habitual es operar con acciones de renta variable.

Como hemos apuntado en la definición, pueden ser lugares físicos o virtuales; pero siempre deben estar administrados por entidades gubernamentales u organizaciones privadas con la autorización de los estamentos regulatorios correspondientes.

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Origen e historia de la bolsa de valores

Para hablar del surgimiento de la primera bolsa de valores, como la conocemos hoy en día, debemos trasladarnos hasta el año 1460. Ocurrió en Bélgica, de la mano de la familia de banqueros Van der Bursen, que se reunían en el palacete familiar para realizar operaciones comerciales. Su blasón heráldico era representado con tres bolsas de piel (del latín, bursa), y así surgió el concepto de “bolsa”.

Más de un siglo después, en 1570, se fundó la bolsa de Londres. A esta le siguió Lyon en 1595 y, la más conocida del mundo actualmente, la bolsa de New York, creada en el año 1792.

Cómo funciona una bolsa de valores

En el mundo del trading, se considera a la bolsa de valores un mercado secundario, ya que las transacciones se realizan sobre la propiedad de activos financieros ya emitidos con anterioridad (a través del mercado primario).

Los agentes autorizados que antes mencionamos son más conocidos como agentes de bolsa o corredores. Estos intermediarios operan en representación del individuo o sociedad que les haya contratado para ello, cobrando por este servicio una cuota fija o una comisión porcentual.

En cuanto a las compañías que quieren participar en una bolsa de valores, lo primero que deben hacer es hacer públicos sus estados financieros. Así plasmará de forma fidedigna la información sobre su situación actual y la posibilidad de crecer en el mercado.

Si hacemos referencia a la bolsa de valores en España, existen cuatro que están actualmente en funcionamiento. Madrid fue la primera de ellas, fundada en 1831. Le siguieron Bilbao (1890), Barcelona (1915) y Valencia (1970).

Cómo invertir en la bolsa de valores 

Lo principal, como ya hemos comentado, es contactar con un corredor de bolsa que sirva como intermediario en el mercado. Actualmente, por ejemplo, existen numerosas bolsas virtuales en los que la sencillez es máxima a la hora de contratar a un agente y operar con acciones y valores.

A través de estos agentes podrás acceder, por ejemplo, a los fondos de inversión; algo que te ofrecerá numerosos beneficios. La gestión por parte de un profesional o evitar la necesidad de estar a todas horas analizando el mercado (ya lo hacen los profesionales) son solo algunos de estos beneficios, que fácilmente se traducen en menor riesgo (pero no “riesgo cero”, no lo olvides).

Ventajas y desventajas

Existen numerosas ventajas de formar parte de la bolsa de valores. No solo para empresas que buscan financiación, sino también para individuos o entidades que quieran obtener beneficios de sus ahorros.

En este último caso, cabe destacar:

  • Posibilidad de rentabilizar sus ahorros.
  • Acceso a un mercado con una regulación estricta que ofrece seguridad.
  • Mayor información sobre las compañías.
  • Permite realizar transacciones de un activo tantas veces como sea necesario.

Las empresas, por su parte, consiguen:

  • Fácil acceso a financiación.
  • Ofrece un valor estimado de la empresa e incentiva a sus administradores a aumentarlo.
  • Mejora de la reputación por la transparencia requerida.
  • Los accionistas que lo deseen pueden obtener liquidez al vender las acciones.

Por otra parte, algunas voces críticas exponen que este tipo de mercados implica un riesgo muy alto debido a su volatilidad. Los precios y cotizaciones de las acciones pueden fluctuar de manera repentina y muy brusca. Así, lo que hoy vale 5 euros, mañana puede pasar a valer 25 o 2... Incluso 0.

Esta volatilidad es precisamente lo que puede ofrecer beneficios a los que inviertan en ella, pero también puede hacerles perder todo el dinero invertido. Por esto mismo, debes valorar cada operación con todos los matices que comprende y dar el paso solo si estás seguro de que puedes asumir la pérdida de ese dinero.

Ejemplos de bolsas de valores

La mayoría de las bolsas de valores de los diferentes países suelen trabajar con activos y bienes de su zona, aunque nada les impide entrar a cualquier mercado. Las principales bolsas de valores que encontrarás alrededor del mundo son:

  • Bolsa de New York (NYSE)
  • NASDAQ (Índice bursátil de Estados Unidos)
  • Bolsa de Tokio
  • Bolsa de London
  • Deutsche Börse (Frankfurt, Alemania)
  • Australian Securities Exchange (Sídney, Australia)
  • Bombay Stock Exchange (La India)

Consejos para aprender a invertir

No siempre es fácil iniciarse en el mundo de la inversión en bolsa. Sobre todo si lo haces solo. Esto supone, en muchos casos, cometer errores y perder una gran parte de la inversión, lo que muchas veces lleva a abandonar antes incluso de haber empezado.

El primer paso es aprender. Leer blogs, libros, visionar vídeos en YouTube… Siempre, fuentes de de calidad que aporten conocimientos útiles y reales. Y después, ¿qué ocurre? No hay dudas: aplicar la teoría aprendida. Empieza por comprobar los resultados de operaciones y cuentas históricas, para comprenderlo de la mejor manera antes de entrar al mercado.

Como consejo de alguien que ya ha pasado por donde tú estás ahora, te recomiendo tener paciencia. La curva de aprendizaje es muy larga y, aunque aprendas los conceptos básicos muy pronto, tardarás mucho más en dominar todas las situaciones que te encuentres. 

No solo paciencia, sino también constancia. Todo será mucho más sencillo si mantienes una estrategia correcta, en la que establezcas objetivos claros a corto plazo e inviertas únicamente lo que estás dispuesto a perder.

Por último, pero no por ello menos importante, te recomiendo aprender de los mejores profesionales del Trading

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