El coste de la deuda real es uno de los aspectos más ignorados en el proceso mental que se hace al adquirir un nuevo producto o servicio. Cuando una persona compra algo a plazos y lleva intereses aplicados, no hace ningún esfuerzo por entender cuánto realmente le va a costar ese producto y acaba pagando muchísimo más. Hoy quiero hablarte sobre este fenómeno y sobre por qué debes endeudarte únicamente en algunos casos.

Consecuencias de gastar dinero que no tenemos

Si te pregunto, no serás la primera persona que tiene una tarjeta de crédito y que tiene un margen de gasto muy superior al de sus ingresos mensuales. Seguro que tú o algún conocido ha pagado algo con ella y se ha permitido “el lujo” de pagarlo a plazos con algún interés asignado.

Ya sea un coche, una tele nueva o la casa de tus sueños; la mayoría de cosas que compras a plazos te cuesta mucho más de su precio original. Incluso mucho más que el supuesto interés que te marcan al principio. Por eso no es muy inteligente eso de (citando esa frase tan vulgar) “vivir por encima de tus posibilidades”.

De hecho, si descargas y utilizas la herramienta con la que trabajamos en la academia de Zartex Pro, verás como cada euro que gastas endeudándote, te cuesta 3 veces del euro original. Esto se debe al coste de oportunidad de la deuda, como te explicaré un poco más adelante.

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Tasa de interés de la deuda

Debes tener en cuenta que el interés de la deuda se calcula sobre el total del importe que te falta por pagar. Esto quiere decir que, al principio de cualquier devolución (de un préstamo, de una hipoteca…), el mayor porcentaje de gasto se lo llevan los intereses, y prácticamente no eliminas nada de deuda.

Por eso un anuncio tan trivial como “con un 10% de interés” no significa únicamente añadirle un 10% al precio final del artículo, es un poco más complejo. Voy a contarte también por qué te sale más caro comprar algo con un interés muy alto, y qué puedes hacer con ese dinero.

El coste de oportunidad de la deuda

Piensa, como te decía antes, en algo que vayas a comprar a plazos. Una tele, ¿quizás? ¿La nueva consola? ¿Un ordenador super potente? ¿O igual el último modelo de un coche eléctrico? Y piensa ahora en si realmente eso lo necesitas. O si puedes optar por algo más barato y de prestaciones similares, con lo que no necesites endeudarte a tan largo plazo.

Debes pensar que el dinero que vayas a dedicar a esos gastos, que pueden ser superfluos e innecesarios, podrías utilizarlo para generar rentabilidad de diferentes formas. Así podrías hacer esa compra más adelante sin ningún tipo de interés o con mejores condiciones a las anteriores.

Aquí estás perdiendo esa oportunidad de la que habla el título de este apartado. Si te gastas un euro que podrías estar utilizando en tu beneficio, no solo estás perdiendo ese euro y sus intereses. Sino que estás dejando de aprovechar una situación que podría ser mucho más provechosa en el futuro.

Analiza también la necesidad que cubren estos productos. ¿De verdad necesitas una televisión tan grande para tu salón? ¿O ese ordenador que solo utilizas para visitar páginas webs? Y no digamos ya un coche nuevo, algo de lo que hemos hablado anteriormente en este blog.

Medita sobre esos 500€, 2000€ o 50.000€ que ibas a gastar (más intereses, claro). Trata de buscar una manera de invertir ese dinero (con el trading, con proyectos beneficiosos para tu bolsillo, etc) y busca su rentabilidad. Si lo haces bien, posiblemente tendrás más de 500€, de 2000€ o de 50.000€ en poco tiempo; y podrás replantear tu compra de nuevo.

3 consejos sobre la deuda: ¿Cuándo endeudarnos?

  1. Si ya tenemos el dinero

Puede parecer absurdo, pero no es descabellado. Podrías pedir un préstamo porque sabes que ya tienes unos ahorros que te producirán más rentabilidad que los intereses de ese préstamo. Así, tus propias inversiones estarían cubriendo los gastos del endeudamiento y tú solo pagarías el producto.

  1. Nos producirá más dinero

Si pides un préstamo para arrancar con un proyecto que sabes que te producirá más dinero, estás haciéndolo bien. Si, por el contrario, son artículos que no son sumamente necesarios para tu día a día, seguro que pueden esperar un poco.

  1. Nunca más del 30%

El último de estos tres consejos es que nunca sobrepases el 30% de tus ingresos mensuales en pagar deudas. Estarás cayendo en picado y será casi imposible salir de ese círculo. Yo incluso sería un poco más estricto, y no superaría el 10% o el 15% para poder estar tranquilo y holgado.

Como habrás visto, no estoy férreamente en contra de endeudarse; pero sí estoy en contra de la deuda inconsciente. No conocer el coste de la deuda que vas a tener que soportar durante muchos meses es irresponsable y muy poco inteligente. Trata de gastar con cabeza y conoce tus límites y tus necesidades.